Reinventar la rueda: la tragedia de la informatización estatal
Última edición: 09 de julio, 2026
"Cada nueva gestión quiere su propio sistema. Y el informático del Estado, una vez más, reinventa la rueda."
Hoy queremos hablar de un problema estructural que pocos ven desde afuera pero todos sufrimos desde adentro: la duplicación crónica de sistemas en el Estado, la paradoja de las métricas ignoradas y la sobreexplotación de quienes mantenemos todo funcionando.
Lo que acá analizamos en clave estatal -duplicación, falta de interoperabilidad, desprecio por el trabajo técnico- reaparece, con otros nombres, en casi cualquier organización que acumula tecnología sin pensar su infraestructura..
🔄 La rueda que nadie quiere compartir
En 2016, el Estado argentino lanzó INTEROPER.AR, una plataforma para evitar exactamente esto: la duplicación de datos, los "silos" de información, el "ciudadano cadete" que tiene que llevar papeles de un organismo a otro porque los sistemas no hablan entre sí .
¿El resultado? Según el último autodiagnóstico de transformación digital en más de 120 ciudades argentinas: la mitad de los municipios no realiza acciones de interoperabilidad con organismos provinciales o nacionales .
Cada ministerio, cada secretaría, cada dirección, quiere "su" sistema. Y el informático estatal, una vez más, desarrolla desde cero algo que ya existía en el organismo de al lado. O peor aún, se hace una licitación para adquirir un sistema que una empresa privada factura millones, tarda años en implementar, tarda más todavía en entregar los manuales y el "know how" al personal de planta, y el costo total termina siendo mucho mayor que el de un desarrollo propio.
Como documenta Horacio Cao en su historia de la informática estatal argentina, este problema no es nuevo: desde los años 70, la falta de coordinación entre el CUPED (Centro Único de Procesamiento Electrónico de Datos), la Secretaría de Ciencia y Técnica y la Función Pública generó "iniciativas desarticuladas", "choque de trenes" institucionales y planes que "quedaron en la nada" .
👥 La falta de recursos humanos y la sobreexplotación
Pero aquí viene lo que pocos mencionan: ¿quién mantiene todos esos sistemas paralelos funcionando?
El Estado argentino tiene una deuda histórica con el personal de tecnología. Mientras se licitan sistemas millonarios a empresas privadas, la plantilla de informáticos estatales se reduce, se precariza y se sobrecarga.
Como documenta la historia del CUPED, en la década del 80 la "extrema penuria fiscal" y la "suspensión de la compra de equipos" llevaron al estancamiento tecnológico . Hoy, la situación se repite con otro nombre: "ajuste", "racionalización", "eficiencia".
Pero el ajuste no toca a todos por igual: afecta a quienes trabajamos, no a quienes contratan. El mismo sistema que gasta millones en desarrollar sistemas paralelos no invierte en:
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Personal técnico suficiente para mantener la infraestructura existente
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Concursos regulares para cubrir vacantes en áreas críticas
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Capacitación continua para actualizar conocimientos
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Condiciones laborales dignas que retengan talento
Resultado: un informático estatal mantiene hoy lo que antes mantenían tres. Atiende incidentes de 47 sistemas diferentes. Está "on-call" permanente porque no hay quien releve. Y cuando se enferma, el sistema tiembla.
⚡ Marx y la sobreexplotación del trabajo técnico
Desde una perspectiva marxista, esto es sobreexplotación pura: la extracción de plusvalía mediante la extensión de la jornada y la intensificación del trabajo, sin contraprestación equivalente.
Marx distinguía entre jornada laboral necesaria (el tiempo que trabajamos para reproducir nuestra fuerza de trabajo) y plusvalía (el tiempo extra que trabajamos para generar ganancia para el capital). En el Estado, no hay "ganancia capitalista" en sentido estricto, pero sí hay acumulación de funciones sin reconocimiento: el informático estatal produce "valor de uso" para la administración (servicios públicos funcionando) pero su trabajo es invisibilizado, subvalorado y sobrecargado.
La contradicción es clara: tenemos la tecnología (fuerzas productivas) pero no los recursos humanos para mantenerla (relaciones de producción deficientes). La estructura burocrática, la lógica de corte de cintas, la pelea por recursos entre jurisdicciones, impiden que la tecnología se use eficientemente.
Como señala Cao, durante el gobierno de Alfonsín hubo "continua pelea, ir y venir por planes y proyectos, reuniones, miles de palabras, ideas contrapuestas... y finalmente nada o casi nada en concreto" . La tecnología avanzaba, pero la estructura política la paralizaba. Hoy avanza, pero la falta de personal la asfixia.
📊 Las métricas que miran pero no ven
Aquí viene lo peor: los datos están. Los sistemas generan métricas. Las bases de datos existen. Los indicadores están disponibles.
Pero como señala la guía de evaluación de políticas públicas de la ISSAI, una de las primeras preguntas que debe hacerse una entidad evaluadora es: "¿la probabilidad de que los datos necesarios para evaluar la política estén disponibles?" .
En el Estado argentino, la respuesta suele ser sí. Los datos existen. Pero nadie los usa para evaluar.
El BID, en su análisis de las capacidades del Estado en América Latina, señala que los países con burocracias más capaces tienen políticas "más estables, adaptables, coherentes, eficientes y sensibles al interés público" . Pero también advierte que la recolección de datos precisos y el uso de la evidencia son desafíos constantes.
Resultado: gastamos millones en sistemas que generan datos que nadie analiza para mejorar políticas, mientras el personal que podría hacerlo está sobrecargado manteniendo la infraestructura a flote.
🎯 Gramsci: La burocracia como aparato
Gramsci nos enseñó que el Estado no es solo gobierno: es aparato burocrático que reproduce ciertas lógicas.
La duplicación de sistemas no es un error técnico: es una lógica política. Cada gestión quiere "dejar su marca". Cada funcionario quiere "su" plataforma. La interoperabilidad amenaza porque implica compartir control.
Como señala el estudio sobre interoperabilidad en municipios argentinos, el problema del "ciudadano peregrino" (que debe ir de ventanilla en ventanilla) persiste porque la mitad de los municipios no interoperan . No es incapacidad técnica: es preservación de feudos digitales.
Y mientras tanto, el informático estatal sostiene todo con recursos cada vez más escasos, haciendo el trabajo de tres, sin que aparezca en ningún informe de gestión.
📱 Byung-Chul Han: La sociedad del rendimiento estatal
Byung-Chul Han escribe sobre la sociedad del rendimiento, donde "cada uno se explota a sí mismo, creyendo ser libre".
Para el informático estatal, esto se traduce en:
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Disponibilidad permanente justificada como "compromiso con el servicio público"
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Sobrecarga de funciones presentada como "versatilidad profesional"
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Falta de reconocimiento compensada con la ilusión de que "el trabajo bien hecho es su propia recompensa"
Han señala que el neoliberalismo no necesita represión externa: nos hacemos autosuficientes en la explotación. El informático estatal que trabaja domingos para que el sistema no se caiga, que atiende llamadas fuera de horario porque "si no, no hay quien lo haga", que aprende nuevas tecnologías en su tiempo libre porque el Estado no le da capacitación, está reproduciendo esta lógica.
Pero hay una diferencia crucial: no es libremente elegido, es estructuralmente impuesto. No es "pasión por la tecnología", es falta de recursos humanos que cubran las necesidades básicas de funcionamiento.
🔧 La falta de insumos: la triple crisis
Y mientras tanto, el informático estatal trabaja sin insumos básicos. El mismo sistema que gasta millones en desarrollar sistemas paralelos no compra:
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Licencias actualizadas de software
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Hardware de respaldo para contingencias
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Infraestructura de seguridad para proteger datos del Estado
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Herramientas de desarrollo que agilicen el trabajo
Es la triple crisis: falta de personal, falta de insumos, falta de reconocimiento. Mantener funcionando el Estado digital con estas condiciones no es eficiencia: es sobrevivencia técnica.
🚩 ¿Hacia dónde vamos?
La evaluación de políticas públicas requiere datos. Los datos requiere sistemas interoperables. Los sistemas interoperables requieren coordinación institucional. Y todo esto requiere recursos humanos suficientes y valorados.
Para el informático estatal, esto significa:
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Documentar la duplicación: cada vez que te pidan "hacer de nuevo", registrar el costo de oportunidad y la carga de trabajo que implica
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Exigir interoperabilidad: no desarrollar en silos cuando existe una API disponible
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Visibilizar las métricas: si el sistema genera datos, exigir que se usen para evaluar la política
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Denunciar la sobrecarga: registrar horas, funciones acumuladas, sistemas mantenidos por una sola persona
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Organización colectiva: sindicatos que entiendan que nuestra lucha es también por condiciones laborales dignas y plantillas suficientes
💬 Conclusión
Reinventar la rueda no es solo ineficiente: es política. Es la reproducción de una lógica burocrática que prioriza el control territorial sobre el bien común, y el gasto en contratos privados sobre la inversión en recursos humanos estatales.
Las métricas ignoradas no son solo desperdicio: son opacidad. Son decisiones tomadas sin evidencia, políticas diseñadas sin evaluación, recursos asignados sin criterio.
La falta de insumos no es solo austeridad: es desprecio por el trabajo técnico.
Y la falta de recursos humanos no es solo "eficiencia": es sobreexplotación estructural de quienes mantenemos funcionando el Estado.
Como escribía Gramsci, la burocracia puede convertirse en un aparato que se justifica a sí mismo y se reproduce por inercia, incluso contra el interés colectivo. En la transformación digital del Estado argentino, ese aparato se traduce en 47 sistemas distintos para hacer lo mismo, en datos que nadie mira, en informáticos que trabajan sin herramientas y en una plantilla técnicamente necesaria que nunca llega.
El viejo reflejo de "cada gestión con su sistema" sigue vivo; lo nuevo -un Estado que planifica, interoperabiliza y cuida a su personal IT- todavía no termina de nacer. En ese entretiempo, la rueda se reinventa una y otra vez... siempre con el mismo costo: nuestro trabajo invisible.
El código no se mantiene solo. La interoperabilidad no es opcional. Las métricas existen para usarse. Y los recursos humanos no son gasto: son inversión en soberanía digital.
¿Cuántos sistemas mantenés vos solo? ¿Cuántas horas extra trabajaste este mes sin reconocimiento? ¿Cuántas responsabilidades por encima de tu categoría (retribución económica) estás cumpliendo?👇
Fuentes:
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Cao, H. (2015). 40 años de informática en el Estado argentino
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SEDICI-UNLP (2024). Diseño de un ecosistema de interoperabilidad
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Red de Innovación Local (2024). Autodiagnóstico de Transformación Digital
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ISSAI (2019). GUID 9020 - Evaluación de Políticas Públicas
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BID (2018). La política de las políticas públicas
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OCDE (2024). Panorama de las Administraciones Públicas: ALC
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Han, B-C. (2012). La sociedad del cansancio
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